Con la muerte de İnönü, a la vez que Turquía pierde una destacada personalidad los socialdemócratas turcos pierden su hombre sabio que siempre tenía alguna idea para resolver los problemas.
Cuando quiera que la izquierda turca tuviese un problema, una de las primeras puertas a las que llamaban los líderes socialdemócratas esperando encontrar una salida era la puerta de la casa de Erdal İnönü, desde que accedió a participar en política por primera vez tras el golpe militar de 1980.
Era el político más ingénuo del país... No necesitaba demostrar nada en política, pues ya se había convertido en uno de los catedráticos de física más respetados del país cuando fue impelido por los socialdemócratas del país a entrar en política en 1983 para liderar la reorganización del espectro de la izquierda democrática en la política turca, devastada tras el golpe militar.
No fue sólo un eminente catedrático de física, fue el hijo del "Segundo Hombre", el héroe de la Guerra de la Independencia Turca y segundo presidente de la república, İsmet İnönü. No necesitaba carisma, no tenía ambiciones. Cuando entró en política, él ya poseía todo lo que un político podría aspirar a obtener. Así, durante su carrera política, se convirtió en un ejemplo de ingenio, elegancia, humildad, sencillez y por supuesto modestia, lo que en conjunto lo elevó hacia un destacada lugar como "hombre sabio" de la izquierda turca.
Siempre creyó en la necesidad de forjar la unidad de Turquía a través del reconocimiento de los diferentes colores de la sociedad turca, y fue con esa reflexión como abrió las puertas del Partido de la Socialdemocracia (SHP) a la candidatura de políticos pro-kurdos en las elecciones de 1991.
Tras retirarse de la política, se convirtió en una personalidad por encima de la política, se salió del Partido Republicano del Pueblo (CHP) y se consagró a la ciencia y la investigación. Aun así, cuando quiera que los socialdemócratas afrontaban un problema serio, él siempre estaba disponible para moderar con algunas ideas constructivas y consejos.
Una persona humilde

Es una tradición de la política turca alzar sobre los hombros a los líderes de los partidos políticos, diputados, o cualquiera que se considere ha tenido éxito en una determinada tarea. İnönü odiaba esos comportamientos tan extravagantes. Un día, cuando un grupo de seguidores trataron de alzarlo en hombros, él simplemente se tumbó en el suelo... "Es una ley física... Cuando me tumbé en el suelo y abrí mis piernas y brazos, el centro de equilibrio cambió y no pudieron levantarme", explicó. A partir de ese día cobró fama por convertirse en el primer político turco que no permitió a la gente que lo llevase en hombros.
A menudo bromeaba sobre su relación con su esposa, Sevinç. Una vez dijo que le parecía que Sevinç Hanım creía que él era un gato. "No para de llamarme cuando ve una rata, ¿acaso soy yo un gato?".
Durante su servicio de tres mandatos de duración como diputado en el Parlamento, nadie entendía cómo era que nunca paraba de resolver problemas de física durante las sesiones parlamentarias, e incluso durante las reuniones del Consejo de Ministros.
"La vida es matemática... Me encanta resolver problemas de física. Así es como me relajo", solía decir.
El difunto İsmet İnönü era famoso por rechazar cualquier ayuda para ponerse su abrigo. Había incluso desarrollado un estilo que aún hoy en Ankara es llamado como "el estilo İnönü" para ponerse sus abrigos. Así era Erdal İnönü. Nunca permitió que nadie lo ayudase a ponerse su abrigo, o que llevase su paraguas. En una ocasión, una foto suya luchando con un guardaespaldas del Ministerio mientras intentaba arrancar su paraguas de las manos del guardia apareció en las primeras planas de los periódicos.
Es más, a lo largo de toda su carrera política nunca aceptó guardaespaldas para su seguridad personal.
Cuando servía como vice primer ministro o como ministro de asuntos exteriores, de vez en cuando ponía a su seguridad en máxima alerta porque desaparecía sin decir nada. Un rato más tarde regresaba al edificio a través de la entrada para visitantes llevando en sus manos un sandwich o diciendo "Me fui a sacar algo de dinero del banco".
Una persona frágil
Erdal İnönü era humilde, sencillo, y amaba estar con la gente, pero su cuerpo era muy débil. A menudo se quejaba de que no podía conseguir viajar a la zona rural de Turquía y regresar a Ankara sin tener diarrea.
Es más, siempre tuvo problemas gastrointestinales. Por otro lado, usaba ese problema físico como excusa para rechazar cenas e invitaciones a recepciones, eventos habituales de la vida política y diplomática en la capital turca.
Como una vez lo describió Cemal Süreyya, la "apariencia de aprendiz" de Erdal İnönü no era la cubierta o el adorno de la sencillez, bondad, tolerancia y optimismo que él tenía. Era el mismísimo İnönü.
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